Los plásticos están en el aire. No solo literalmente. Estos días es difícil poder seguir los distintos anuncios que llegan por parte de gobiernos o empresas en relación a medidas supuestamente encaminadas a reducir la contaminación por plástico. Y digo supuestamente porque en su mayoría lo que se ve son buenas palabras e intenciones pero que cuando se baja a lo concreto se quedan flojas.

Ayer fue el turno de la Comisión Europea, que publicó la esperada Estrategia Europea de Plásticos. Un documento que refleja la visión y los objetivos de la Comisión sobre este problema y que se traducirán en medidas y acciones.

Las primeras páginas del texto establecen el problema y la urgencia necesaria para tomar medidas, con unas cifras escalofriantes:

  • En la UE se generan 25,8 millones de toneladas de residuos de plástico cada año, de los que se incineran o llevan al vertedero el 70%
  • En la UE, 150.000 – 500.000 toneladas de plástico entran a los mares y océanos cada año.
  • Se estima que entre 75000 y 300000 toneladas de microplásticos se liberan al medio ambiente cada año en la UE

 

Todo este plástico forma parte de los casi 12 millones de toneladas que se estima que entran anualmente a los océanos en todo el mundo y que no solo están contaminando el agua e impactando gravemente en las especies marinas, también se está acumulando en la cadena alimentaria. Y pese a ello la producción de plástico no hace sino aumentar. Es una crisis global que requiere de acciones urgentes a todos los niveles.

La Comisión parece hacerse eco de esta urgencia, sin duda algo positivo. Pero una vez que llegamos a los detalles de la Estrategia se empieza a desinflar como un globo. ¿Por qué? Lo explico con un simple ejercicio. Si hacemos dentro del documento una búsqueda de palabras obtenemos el siguiente resultado:

  • Reciclar, reciclaje, reciclado: 148 impactos
  • Reutilizar: 13 impactos
  • Reducir, reducción: 18 impactos
  • Prevención: 18 impactos

De nuevo nos encontramos con una propuesta demasiado centrada en el reciclaje. Si la Comisión pretende por ejemplo, conseguir uno de los objetivos que se ha marcado, que “en 2030 el 100% de los envases de plástico en la UE sean reutilizables o reciclables”, no se podrá lograr sin reducir la producción y el consumo del plástico de un solo uso, gran parte del cual es innecesario ya de entrada y con alternativas disponibles esperando a ser amplificadas.

La estrategia de la UE coincide además con la prohibición de China de importar ciertos tipos de plástico para reciclar procedentes de otros países. En el caso de la UE, el 85% de los residuos de plástico que se exportan llegan a China. Ante esta barrera hay dos opciones: seguir con el modelo actual y buscar otros países a los que llevar nuestra basura, o, tomarlo como otro factor más que justifica cambiar el modelo y producir menos residuos en primer lugar.

“Reducción” y “reutilización” no deberían ser palabras tabú. Deberían estar por todas partes: en los textos, las propuestas y los debates, a medida que hacemos una transición hacia una sociedad libre de la carga y la contaminación que generan los plásticos de un solo uso.

Para que esta Estrategia europea realmente produzca el cambio que la motivó deberá verse traducida en medidas legislativas y acciones ambiciosas que vayan a la raíz del problema: la producción masiva y descontrolada de plástico de un solo uso. Si no, se quedará en otra declaración de intenciones.

Mientras tanto, mientras se van dando pasos a nivel político, sigue siendo la gente la que está pasando a la acción para aportar su grano de arena hacia un futuro libre del plástico de un solo uso. Ya sea diciendo que no a las pajitas o las bolsas de plástico, usar botellas rellenables o actuar dentro de su comunidad. Cada paso cuenta, sea grande o pequeño. Elige el tuyo ¡y empieza hoy a unirte al movimiento! #BreakFreeFromPlastic