Julio Barea, Greepeace

5 de diciembre de 2018

Lo que una sociedad hace con sus residuos marca bien el grado de desarrollo de la misma. En el caso de España, si nos fijamos en los recientes datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre recogida y tratamiento de residuos urbanos, es manifiesto que nos encontramos en una situación bastante precaria. Esto nos sitúa en el vagón de cola europeo en esta materia. De hecho de los 14 Estados miembros identificados por Bruselas en riesgo de no alcanzar el objetivo del 50% de reciclaje en 2020 está España (junto a Bulgaria, Croacia, Chipre, Estonia, Finlandia, Grecia, Hungría, Letonia, Malta, Polonia, Portugal, Rumanía, y Eslovaquia).

El porqué de esta situación está en los datos aportados por el INE (pertenecen a 2016 que es el último ejercicio analizado). En España se recogieron un total 21,9 millones de toneladas de residuos urbanos, esto supone 471,0 kilogramos de residuos por persona y año (1% más que el anterior año). Pero el drama viene aquí, de ellos 18,1 millones (el 82,6%) corresponden a residuos mezclados y 3,8 millones (un 17,4%) a residuos de recogida separada. Cabe recordar que de la basura mezclada prácticamente no se recupera nada (metales casi exclusivamente).

En relación con los principales residuos generados en nuestros hogares, aparte de la materia orgánica, solo se recogieron del total y de forma separada un 26,7% de papel cartón y un 20,9% del vidrio. En cuanto a los envases únicamente se recogieron de forma separada un 16% de estos residuos, fundamentalmente plásticos. Pésimas noticias para combatir la contaminación que asola mares y tierras y para el agotamiento de los recursos del planeta.

Es evidente, que tenemos que replantear cómo hacemos las cosas. Cómo consumimos es clave para ver como nuestra bolsa de la basura cambia, se reduce y se convierte en más sostenible. Desde el mismo momento en que decidimos dónde comprar estamos modificando significativamente nuestros residuos. Es preferible comprar en el pequeño comercio de proximidad, adquirir el máximo número de productos a granel y descartar todo lo que nos venga en envases de un solo uso para generar menos residuos. Apostar por la reutilización es también un magnífica solución. En definitiva ser conscientes de qué y cómo compramos.