Recomendaciones para el sector empresarial:

  • La información aportada debe evitar el enfoque comunicativo y propagandístico y tender hacia una perspectiva real de rendición de cuentas.
  • Es necesario ir más allá de los compromisos voluntarios y las políticas genéricas, apostando por información precisa y rigurosa.
  • Las empresas deben identificar los riesgos derivados de su actividad, por instalaciones y por países, y elaborar planes de acción que permitan mitigar sus impactos.
  • Las empresas deben incluir en el EINF las carencias y fallos detectados en los procedimientos de evaluación de riesgo y daños al medio ambiente así como las medidas para paliarlos.
  • Las empresas deben hacer una descripción completa de los impactos generados en cualquier país y evitar minimizar e infravalorar los impactos negativos.
  • Se debe informar sobre las metodologías utilizadas para el cálculo de la huella de carbono de alcance 1, 2 y 3. Las empresas deben informar sobre sus objetivos de reducción de emisiones y avanzar hacia una información que incorpore no solamente la huella corporativa sino también la huella de producto.
  • Debido a la fuerte externalización, se debe informar sobre la gestión de impactos ambientales a través de la cadena de suministro.
  • Se debe avanzar hacia una información sobre economía circular que informe sobre reducción del consumo de materias primas, y no solo sobre reciclaje.
  • Las entidades financieras y los seguros deben informar sobre los impactos derivados de las actividades que financian o aseguran, en especial en países de alto riesgo o donde la transición energética es una tarea pendiente.